A veces en la vida uno necesita hacer cambios y limpieza interna, pero éstos no pueden realizarse de un día para otro, así como si cayera una bomba que lo limpia todo y sólo hay que volver a plantar la tierra. No, las cosas no funcionan de esta forma. La vida no es así. Hay que arremangarse los puños, ponerse los guantes y contener la respiración mientras uno mete las manos en toda esa maraña de mugre y mierda interna, y sacar y tirar fuera todo lo que no sirve y que nos hace daño. Nadie puede hacerlo por uno... Y la solución tampoco está en olvidar haciendo como que nada pasa y poner la tapa sobre el pozo séptico que se nos puede estar formando.Los cambios son trabajosos, pues hay que aprender a mirarse y querer mirarse, aunque haya cosas que a uno no le gusten, y aunque éstas duelan. Siempre está la opción de seguir soportando el dolor y quedarse donde uno está; las personas a veces nos acostumbramos a vivir con esto y preferimos seguir así antes que arriesgarnos a solucionarlo. Los hombres somos reacios al cambio. Pero para quienes nos atrevemos a dar el primer paso sabemos que luego de este arduo trabajo de auto-desmalezarse las cosas van a mejorar.
Pensé en todo esto el viernes cuando me corté el pelo. Hace unos meses estuve muy desesperada por volver lo antes posible a mi color natural, pues el año pasado me lo teñí casi negro (quizá sin darme cuenta lo hice tratando de ocultarme de mí misma, de tapar esas cosas de mí que no me gustaban) y hace poco me volví a hacer visos para comenzar a aclararlo. Y ahí me di cuenta que por lo general para solucionar las cosas en mi vida la andaba "tapando" y aplicando soluciones por encima, pero sin limpiar primero. La única forma de sacarme el color negro es que mi pelo vuelva a crecer y dejarlo tranquilo. Por eso me corté las puntas. Tampoco podía raparme... Y así es con todo, hay que empezar de a poco a limpiar, a cortar las cosas que están dañadas (como mis puntas) y dejarlas lejos. Luego de ese primer "corte" hay que volver a observar y volver a limpiar. Hasta que al final quede todo impecable.
Así lo estoy haciendo también con mi vida: enfrentándome a mis propios fantasmas y dejando atrás las cosas que me hacen daño o que simplemente no me dejan crecer. No es fácil, pero sí necesario. Y de a poco las cosas irán mejorando, y cada vez el agua de mi interior se limpiará y volverá a ser cristalina.
En fin... esa fue mi reflexión del día de hoy. Dentro de esos pequeños cambios también aproveché de renovar el template del blog, espero que les guste el nuevo :)
